El gobernador bonaerense aprovechó una invitación de Pedro Sánchez para cerrar contactos con empresarios, mostrarse junto a Lula y Petro, y levantar su perfil internacional de cara a las elecciones de 2027. La gira combinó gestión, diplomacia y un fuerte mensaje político: la provincia no se queda quieta mientras Nación ajusta.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, cerró este fin de semana una gira de alto voltaje por España que combinó reuniones con empresarios, encuentros con líderes internacionales y una presentación de su libro en Madrid. La visita, que se extendió entre el jueves y el sábado, tuvo dos paradas clave: Madrid y Barcelona, y dejó varias definiciones políticas y económicas de cara al futuro.



La excusa formal fue la participación en la Movilización Progresista Mundial, una cumbre de líderes progresistas convocada por el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez. Pero detrás de la agenda institucional, la gira tuvo un objetivo claro: buscar inversiones para la provincia y, al mismo tiempo, posicionarse como una alternativa política al modelo de Javier Milei.

“Sus políticas no están funcionando: son un fracaso y están destruyendo nuestro aparato productivo, los salarios, la educación y la salud”, disparó Kicillof durante su paso por Barcelona. El mandatario bonaerense también tuvo tiempo para hablar con Lula da Silva, Gustavo Petro y la vicepresidenta española Yolanda Díaz, con quien abordó temas laborales de interés para la provincia.
Pero lo que más interesa a los vecinos del conurbano es la gestión. En Madrid, Kicillof se reunió con una decena de empresarios españoles de los sectores energético, tecnológico, alimenticio y de fondos de inversión. El objetivo fue claro: atraer capitales para la provincia. Según trascendió, los empresarios mostraron interés en el Régimen Provincial de Inversiones Estratégicas, una herramienta que busca incentivar la radicación de proyectos productivos en el territorio bonaerense.
La necesidad de salir a buscar financiamiento por fuera del gobierno nacional no es casual. Kicillof insiste en que la provincia está asfixiada por los recortes del gobierno de Javier Milei. “Las consecuencias de las decisiones que va tomando la ultraderecha en Argentina no las podemos resolver desde la provincia”, sostuvo el gobernador. Por eso, la gira también fue una forma de mostrar gestión en un contexto adverso: la provincia no se queda quieta, aunque la Nación ajuste.
El viaje también dejó una postal política que anticipa la disputa por 2027. En El Ateneo de Madrid, unas 150 militantes kirchneristas corearon “Se siente, se siente, Axel presidente”, una escena que los analistas no tardaron en leer como un guiño a su posible candidatura presidencial. Kicillof, sin embargo, evitó hablar de candidaturas y se limitó a decir que el foco está en “la construcción”.
Los resultados concretos de la gira aún están por verse, pero el mensaje político es inequívoco: Kicillof se muestra como un contrapeso al gobierno nacional, tanto en lo económico como en lo diplomático. Mientras Milei viaja a Israel y se alinea con la derecha dura, el gobernador bonaerense apuesta a las alianzas progresistas en Europa y América Latina. Y para los 321.000 habitantes de Morón, eso no es un dato menor: la provincia busca oxígeno por sus propios medios. La pregunta es si alcanzará para sostener la obra pública, la educación y la salud cuando el ajuste nacional sigue apretando.

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