Con un golazo de Olivares, el Gallo le ganó el clásico a Almirante Brown

El equipo de Otta golpeó de arranque, supo sufrir y le ganó 1 a 0 a La Fragata en el Nuevo Francisco Urbano. Salvareschi salió lesionado en el primer tiempo y la visita se quedó con diez por la expulsión de Ramiro Fernández.

Por Ramiro Jara

Una vez más, Morón fue una fiesta. Por segundo año consecutivo, el Gallito se quedó con el clásico ante Almirante Brown como local y el Nuevo Francisco Urbano fue un mar de alegrías, aunque también de nervios antes del pitazo final de Loustau. El gol tempranero le dio al local una ventaja que no pudo ampliar pese a haber tenido varias chances y Salvá terminó evitando el empate.

La definición de Olivares merece una crónica aparte. Ni siquiera habían pasado dos minutos del comienzo del partido al momento en el que Toloza aprovechó una desatención en el fondo de la visita. El nueve interceptó a Cabral y el diez hizo el resto: definió desde afuera del área al ángulo izquierdo del arco de Galván. Un derechazo inatajable.

El de los golazos. Al igual que ante Nueva Chicago el año pasado, Olivares definió con categoría.

Los minutos posteriores fueron un verdadero calvario para el equipo de Montenegro, que dejaba entrever en la imprecisión de sus jugadores el duro golpe que había recibido. El equipo de Otta siguió generando y, por momentos, parecía que la visita estaba para el cachetazo. Pero el local no pudo capitalizar su superioridad y, con el correr de los minutos, Almirante empezó a recuperar la tenencia de la pelota.

El partido seguía abierto, lo que dio lugar a un segundo tiempo con llegadas claras de ambos lados. Galván evitó el 2 a 0 en un tiro de esquina y le contuvo un mano a mano a Gastón González. Pero Salvá también se lució: a los 33, desvió un tiro libre de Vera que se colaba en el palo derecho. Una de las chances más claras del partido.

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