En septiembre de 1995, se celebró en Beijing (China) la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, organizada por las Naciones Unidas. Este evento reunió a más de 17.000 participantes oficiales, incluyendo delegados de 189 países, y atrajo a unas 30.000 activistas en un foro paralelo de ONG en Huairou. Marcó un punto de inflexión en la agenda global por la igualdad de género, consolidando avances de conferencias anteriores.

Durante la conferencia, se adoptó por unanimidad la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing el 15 de septiembre. Este documento reafirma que los derechos de las mujeres son derechos humanos y establece un compromiso internacional para el empoderamiento femenino, promoviendo la igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos.
La Plataforma de Acción obligó a los gobiernos a adoptar o reformar legislación en 12 áreas críticas para eliminar la discriminación contra las mujeres y niñas. Algunas de las leyes y tipos de reformas legales más impulsadas y que luego se aprobaron en cientos de países gracias al marco de Beijing son:
• Leyes contra la violencia doméstica y de género: Beijing exigió penalizar explícitamente la violencia en el hogar, el acoso sexual y la violación conyugal. Como resultado, entre 1995 y 2025 más de 150 países aprobaron o reforzaron leyes específicas de violencia doméstica (ejemplos pioneros: España 2004, México 2007, Argentina 2009, Ley Integral).
• Leyes de paridad y cuotas de género en política: La Plataforma pidió medidas temporales especiales. Esto llevó a que más de 130 países adoptaran cuotas obligatorias para candidatas mujeres en elecciones (Argentina fue la primera en 1991, pero Beijing aceleró la ola: Francia 2000, Rwanda, Bolivia, México con paridad 50/50, etc.).
• Reforma de códigos civiles y familiares para eliminar discriminación: Se exigió igualdad en herencia, propiedad de la tierra, régimen matrimonial y autoridad parental. Muchos países de África, América Latina y Asia modificaron leyes que antes daban al marido la jefatura exclusiva del hogar o impedían a las mujeres heredar en igualdad.
• Leyes contra la trata y explotación sexual: Beijing incluyó la trata de mujeres y niñas como esfera crítica, lo que impulsó la adhesión masiva al Protocolo de Palermo (2000) y leyes nacionales específicas.
• Leyes de salud sexual y reproductiva: Aunque con reservas de algunos países, se promovió el acceso a anticonceptivos, atención materna y aborto seguro donde fuera legal, influyendo en reformas posteriores (ej. Uruguay 2012, Argentina 2020, México 2021-2023 en varios estados).

En 2025, por los 30 años (Beijing+30), se realizaron numerosas conmemoraciones mundiales: la 69ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW69) en Nueva York en marzo, revisiones regionales en Asia-Pacífico, Europa y otros lugares, un evento en Beijing el 10 de septiembre, y una reunión de alto nivel en la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre, con informes globales sobre avances y desafíos pendientes en igualdad de género.

La Declaración de Beijing sigue siendo el marco más completo, impulsando leyes y mayor participación femenina, aunque persisten obstáculos para su plena implementación en favor de mujeres y niñas en todo el mundo.

