Las consecuencias de la guerra golpean el bolsillo argentino: nafta arriba de $2.000 y llenar el tanque cuesta $100.000

El conflicto en Medio Oriente mantiene en vilo los mercados energéticos globales. A casi 50 días del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, el precio del petróleo se mantiene cerca de los 100 dólares y el mundo se prepara para un escenario de inflación persistente y menor crecimiento.

Un escenario sin precedentes que amenaza la economía global

El Fondo Monetario Internacional (FMI) emitió una advertencia categórica: la economía global está bajo la sombra de una crisis energética sin precedentes. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del crudo mundial, y los daños a la infraestructura energética en la región, podrían desencadenar una recesión técnica si el conflicto se prolonga. El FMI ya recortó su proyección de crecimiento para 2026 al 3,1%, mientras que el escenario más severo anticipa una inflación por encima del 6% y un crecimiento global cercano a cero en 2027. La directora gerente del organismo señaló que “no se volverá” al escenario energético previo a la guerra.

El bloqueo de Ormuz paraliza el transporte marítimo

Estados Unidos impuso un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz que entró en vigor el lunes, con reglas claras: cualquier embarcación que intente entrar o salir de aguas iraníes será interceptada. La medida ya tiene efectos inmediatos: al menos dos petroleros cambiaron su rumbo al aproximarse a la zona, mientras que la Organización Marítima Internacional estima que alrededor de 1.600 buques y más de 20.000 tripulantes permanecen varados en ambos lados del estrecho. El precio del barril de petróleo Brent, que llegó a tocar los 119 dólares en marzo, se estabilizó en torno a los 98-102 dólares, pero JP Morgan advierte que podría escalar hasta 150 dólares si el bloqueo se prolonga hasta julio.

Petroleros y mercantes esperan en el estrecho de Ormuz vistos desde Khor Fakkan, Emiratos Árabes Unidos, el miércoles 11 de marzo de 2026.Altaf QadriAP Foto

El bolsillo argentino ya siente el impacto

En Argentina, las consecuencias ya son visibles. Los precios de los combustibles acumulan un incremento superior al 23% desde el inicio del conflicto. En la Ciudad de Buenos Aires, el litro de nafta súper ya supera los $2.000 en estaciones de Shell y Axion, mientras que llenar un tanque de 50 litros cuesta más de $100.000. El gasoil, clave para el transporte de carga y la producción agropecuaria, trepó a más de $2.000 por litro, lo que impacta directamente en el precio de los alimentos en la góndola. La inflación de marzo, impulsada por el shock del petróleo, se ubicó en el 3,4% según el INDEC, el valor más alto en lo que va del año.

El gobierno busca contener el impacto

El ministro de Economía, Luis Caputo, admitió que el conflicto en Medio Oriente generó “un shock externo fuerte” que complicó el objetivo de desinflación. Para amortiguar el impacto, el gobierno suspendió el aumento de los impuestos a los combustibles para abril y habilitó a las petroleras a incrementar la mezcla con biocombustibles, lo que permite reducir hasta un 15% la dependencia del crudo importado. Mientras tanto, Vaca Muerta aparece como una alternativa estratégica: el yacimiento podría duplicar su producción de crudo en los próximos años y posicionar a Argentina como un proveedor confiable de energía para el mundo.

Para los vecinos del Oeste del conurbano, la guerra sigue teniendo un precio en el bolsillo. Mientras Milei se declara aliado incondicional de Israel y Estados Unidos, los líderes mundiales negocian en Pakistán y los petroleros esperan varados en el Golfo Pérsico, en las estaciones de servicio de Morón, Ituzaingó y Merlo la nafta no para de subir. Y con ella, el costo de vida de las familias que todos los días salen a trabajar.


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