Argentina vuelve a la Luna: el microsatélite ATENEA formará parte de Artemis II

Domingo 18 de enero de 2026

En medio de un contexto de fuerte ajuste presupuestario en ciencia y tecnología, Argentina sigue marcando hitos internacionales en investigación y desarrollo.

La ciencia argentina vuelve a brillar en la escena internacional. El microsatélite ATENEA, desarrollado por la CONAE y universidades nacionales, formará parte de la misión Artemis II de la NASA, la primera misión tripulada que orbitará la Luna en más de 50 años. Este logro confirma que el talento científico del país sigue vigente y competitivo a nivel global.


Recortes presupuestarios y desafíos

El contexto no es sencillo: el gobierno nacional implementó recortes significativos en ciencia y tecnología, afectando:

  • Presupuesto de organismos como CONICET, CONAE e INTI.
  • Becas y programas de formación de jóvenes investigadores.
  • Contrataciones de personal técnico y administrativo.

Investigadores advierten que estas medidas podrían ralentizar proyectos estratégicos y generar fuga de talento hacia el exterior.

Destacado: “Aunque haya menos recursos, la ciencia argentina sigue activa y generando impacto internacional”, advierten especialistas.


ATENEA: un satélite argentino en órbita lunar

El microsatélite ATENEA será desplegado a más de 70.000 km de la Tierra, un récord para un satélite nacional. Sus funciones principales incluyen:

  • Medir dosis de radiación en órbita profunda.
  • Evaluar el desempeño de componentes tecnológicos en condiciones extremas.
  • Recopilar datos GPS en órbitas de transferencia geoestacionaria.
  • Validar enlaces de comunicación de largo alcance para exploración futura.

Dato: ATENEA viajará a bordo del cohete Space Launch System (SLS) de la NASA, el lanzador más potente desarrollado por la agencia hasta el momento.


Resiliencia y cooperación internacional

A pesar de los ajustes presupuestarios, los equipos argentinos mantienen:

  • Publicaciones en revistas de alto impacto internacional.
  • Proyectos conjuntos con instituciones de Europa, EE. UU. y América Latina.
  • Participación en redes de ciencia globales, especialmente en áreas estratégicas como espacio, salud y ambiente.

Estas acciones muestran que la ciencia argentina no se detiene, incluso ante la adversidad.


Adaptación y creatividad en el sistema científico

Para sostener sus proyectos, los investigadores y universidades argentinas implementan estrategias innovadoras:

  • Financiamiento externo y cooperación público-privada.
  • Formación de grupos interdisciplinarios para optimizar recursos.
  • Digitalización de infraestructura, facilitando colaboración remota.

Insight: La creatividad y la colaboración son las herramientas que permiten seguir produciendo conocimiento en tiempos de ajuste.


Ciencia cerca de la comunidad

La ciencia también se acerca a la sociedad:

  • Ferias tecnológicas, talleres y charlas abiertas en Morón y otras ciudades.
  • Programas educativos que vinculan escuelas y universidades con la investigación.
  • Movilizaciones y debates públicos que destacan la importancia de sostener la ciencia como motor de desarrollo.

Conclusión: conocimiento que no se detiene

Aunque la ciencia argentina enfrenta desafíos presupuestarios, los logros como ATENEA, la cooperación internacional y la innovación constante muestran que el conocimiento sigue avanzando. A pesar del vaciamiento institucional, los investigadores argentinos continúan llevando talento y tecnología al espacio y al mundo.


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