El INDEC confirmó este martes que la inflación de marzo trepó al 3,4%, el valor más alto en lo que va del año, impulsada por el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los precios de los combustibles y la energía. Una familia tipo necesitó $1.434.464 para no caer en la pobreza, un 2,6% más que el mes anterior. En el Oeste del conurbano, donde el boleto de colectivo ya supera los $870, el bolsillo de los vecinos vuelve a resentirse frente a subas que golpean todos los días.
El dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo, difundido por el INDEC, mostró una aceleración respecto al 2,9% de febrero y acumuló un 9,4% en el primer trimestre del año. El resultado se ubicó dentro del rango que anticipaban las consultoras privadas, que calculaban una suba de entre 2,7% y 3,3%. Los rubros que más presionaron al alza fueron Educación, con un impactante 12,1% por el inicio del ciclo lectivo; Transporte, que subió 4,1%; y Vivienda, agua, electricidad y gas, con un 3,7%.
El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó el repunte al “shock del petróleo” derivado de la guerra en Medio Oriente y a la estacionalidad propia del mes, pero aseguró que “desde abril se viene dando un proceso de desinflación” y prometió que “se vienen los mejores meses”.
La inflación golpea con especial crudeza a las familias del Oeste. El boleto mínimo de colectivo en el AMBA trepó en marzo hasta los $870 en la provincia de Buenos Aires, consolidando una tendencia de aumentos sostenidos en el costo del transporte.
La nafta súper de YPF roza los $2.000 por litro en la Ciudad y supera ese valor en las estaciones de servicio del conurbano, donde el litro se vende por encima de los $1.500. Los alimentos y bebidas no alcohólicas, el rubro más sensible para los bolsillos de los trabajadores, registraron un alza del 3% en marzo, impulsados principalmente por las subas en carnes, lácteos y verduras, cuyos precios se vieron afectados por el encarecimiento del gasoil y los fertilizantes.
El cuadro se completa con un nuevo aumento en las tarifas de electricidad y gas a partir de abril, que impactará de lleno en la factura de los hogares del Oeste. La división “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” ya había sido uno de los rubros de mayor incremento en febrero (6,8%), y la nueva ronda de ajustes promete profundizar la suba. A esto se suman las sucesivas actualizaciones en el precio de los medicamentos, que afectan directamente a las familias con adultos mayores o personas con enfermedades crónicas, y el incremento en las cuotas de las prepagas, que en lo que va del año acumulan subas superiores al 15% en algunos planes.
Mientras el gobierno nacional confía en una desaceleración de la inflación a partir de abril, las familias del conurbano enfrentan un horizonte incierto. La canasta básica total, que mide el ingreso mínimo que necesita una familia tipo de cuatro integrantes para no ser considerada pobre, se ubicó en marzo en $1.434.464, un 2,6% más que el mes anterior. Con los salarios reales aún recuperándose de la crisis de 2025, el margen para hacer frente a nuevas subas se reduce cada vez más. El “proceso de desinflación” prometido por el ministro Caputo, de concretarse, tardará en traducirse en alivio para los bolsillos de los vecinos del Oeste.


