Historia y tradición de los Reyes Magos

Los Reyes Magos, conocidos como Melchor, Gaspar y Baltasar, tienen su origen en el Evangelio según San Mateo de la Biblia. Allí se relata que unos “magos” (sabios astrólogos) procedentes de Oriente siguieron una estrella hasta Belén para adorar al niño Jesús y ofrecerle regalos: oro (simbolizando su realeza), incienso (su divinidad) y mirra (su futura muerte). La Biblia no especifica su número ni nombres, estos detalles se añadieron siglos después en tradiciones cristianas, —a partir del siglo III—, y se oficializaron en la Edad Media. Representan la epifanía o manifestación de Jesús al mundo no judío.

Con el tiempo, esta historia se convirtió en una festividad cristiana celebrada el 6 de enero (Día de la Epifanía), pero la noche del 5 de enero cobra especial magia en muchos países de tradición hispana. Esa noche, los niños dejan sus zapatos limpios en un lugar visible (junto a la ventana, el árbol o la puerta), acompañados de pasto, hierba o paja y agua para alimentar y refrescar a los camellos de los Reyes Magos tras su largo viaje desde Oriente. A cambio, si han sido buenos, Sus Majestades dejan regalos dentro o cerca de los zapatos al amanecer del 6 de enero.

Esta hermosa tradición está muy arraigada en España, donde además se celebran espectaculares cabalgatas la tarde del 5 de enero, con desfiles de carrozas, caramelos y los Reyes repartiendo ilusión.

En América Latina, se vive con igual o mayor entusiasmo en países como:

México: Los niños dejan zapatos con paja y agua; se comparte la Rosca de Reyes.

Puerto Rico: Recogen hierba fresca y la ponen en cajas bajo la cama para los camellos.

Argentina: Zapatos junto al árbol o ventana, con pasto y agua.

República Dominicana, Uruguay, Paraguay y Venezuela: Similar costumbre de zapatos, hierba y agua.

También en Cuba, Colombia y otros, aunque en algunos Papá Noel gana terreno, la noche de Reyes sigue siendo mágica para muchos niños.

Esta tradición, heredada del colonialismo español y enriquecida con toques locales, mantiene viva la ilusión infantil y el espíritu de generosidad cada 5 de enero. ¡Que los Reyes Magos traigan mucha alegría esta noche!

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