El Senado aprobó la ley que permite juzgar a adolescentes desde los 14 años. Las estadísticas oficiales muestran que la mayoría de las causas son por delitos contra la propiedad y que el 99,45% de los chicos no comete ningún delito. Expertos advierten: el encierro no resuelve el problema de fondo.
La nueva ley de imputabilidad que sancionó el Senado esta semana establece que los adolescentes de 14 y 15 años pueden ser juzgados penalmente por delitos graves, con penas de hasta 15 años de prisión. Pero los datos que dejó el debate previo dibujan una realidad más compleja que la que suele aparecer en los titulares.
Qué dicen los números
Según el último informe de la Base General de Datos de Niños, Niñas y Adolescentes de la Corte Suprema (2024), en 17 de las 24 provincias argentinas la mayoría de las causas penales contra menores corresponden a delitos contra la propiedad . En la provincia de Buenos Aires, durante 2024 se registraron 1.802 imputaciones a menores de 18 años .
Marisa Graham, ex defensora Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes, aportó un dato que pone las cosas en perspectiva durante el debate: “En Argentina hay aproximadamente 12.200.000 niños. Sólo el 0,55% está vinculado a alguna denuncia penal. Eso significa que el 99,45% de los chicos no comete ningún delito” .
Cómo se responde hoy
El mismo informe de la Corte muestra que las respuestas judiciales actuales priorizan medidas alternativas al encierro. En casi todas las jurisdicciones predominan las medidas socioeducativas o la libertad vigilada. La privación de la libertad aparece como una herramienta excepcional .
Macarena Fernández, coordinadora del CELS, explicó que “en Argentina los niveles de delitos cometidos por menores son muy bajos, y en general cuando uno mira el caso a caso, sobre todo cuando se trata de delitos graves, terminan siendo situaciones que tienen que ver con falta de condiciones adecuadas para el crecimiento, es decir, vulnerabilidades sociales antes que una cuestión de seguridad” .
Lo que pasa en otros países
Martiniano Terragni, funcionario del Ministerio Público Fiscal, señaló un dato que contrasta con el sentido común: “Curiosamente, en los países que bajaron la edad, subió la tasa de homicidios y, en Argentina, no. De hecho, está bajando” .
El riesgo del encierro
Mary Beloff, abogada y académica de la UBA, advirtió que “la evidencia científica mundial muestra que la privación de libertad tiene efectos iatrogénicos que se agravan si la persona se encuentra en crecimiento” . Es decir: el encarcelamiento en la adolescencia probablemente agrava el problema en lugar de resolverlo.
Mariela Belski, de Amnistía Internacional Argentina, fue más directa: “No se trata únicamente de un debate jurídico, sino también de prioridades sociales. Cada peso destinado a ampliar plazas de encierro es un peso que no se destina a fortalecer escuelas, equipos interdisciplinarios, dispositivos de salud mental, programas de inclusión laboral o políticas alimentarias” .
Y cerró con una frase que resume el dilema: “La política penal juvenil no puede convertirse en sustituto de la política social” .
Las cifras oficiales: 99,45% de los chicos no comete delitos. La mayoría de las causas son por robos. Las provincias hoy priorizan medidas socioeducativas. La nueva ley apuesta al encierro.

