Ríos de fuego en Teherán: la guerra en Medio Oriente llegó a las calles y al cielo de la capital iraní. El combustible derramado se incendió en las alcantarillas, creando “ríos de fuego” que corren por las calles. Al día siguiente, una lluvia negra y tóxica cayó sobre la ciudad. Mientras tanto, los precios del petróleo superaron los 100 dólares y el conflicto se expande a Líbano, Kuwait, Baréin y Arabia Saudita.
Los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra depósitos de petróleo en Teherán provocaron una catástrofe ambiental y humanitaria. El combustible derramado se incendió en las alcantarillas, creando “ríos de fuego” que corren por las calles. Al día siguiente, una lluvia negra y tóxica cayó sobre la ciudad. Mientras tanto, el precio del petróleo superó los 100 dólares y el conflicto se expande a Líbano, Kuwait, Baréin y Arabia Saudita.
Una guerra con nombre y apellido
La “Operación Furia Épica” no es un conflicto entre vecinos. Es una operación militar conjunta lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, que ya lleva once días y ha dejado más de 1.300 muertos, según la Media Luna Roja Iraní . Entre las víctimas fatales de la primera oleada de ataques, ocurrida el 28 de febrero, se encontraba el ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán .
El sábado por la noche, aviones estadounidenses e israelíes atacaron varios depósitos de combustible en la capital iraní, incluyendo el Shahran Oil Depot en el norte de la ciudad y la refinería de Shahr Rey, en el sur. Las explosiones iluminaron el cielo nocturno. Un residente describió a la BBC que “era como si la noche se convirtiera en día”.
Pero lo más impactante vino después. El combustible derramado por los bombardeos encontró su camino hacia el sistema de alcantarillado de Teherán. Al entrar en contacto con chispas o superficies calientes, se encendió. El resultado: ríos de fuego corriendo por los desagües y las calles de la ciudad, exactamente lo que muestran los videos que circulan en redes y TV.
Lluvia negra y amenaza tóxica
Al amanecer del domingo, los habitantes de Teherán se despertaron con un paisaje apocalíptico. Una densa nube de humo negro cubría la ciudad. Pero lo peor estaba en el aire: comenzó a caer una lluvia negra, mezclada con partículas de petróleo y residuos tóxicos de la quema de combustible.
Corresponsales en el lugar describieron que “está lloviendo petróleo”. El agua que caía era negra y dejaba una película aceitosa sobre autos, veredas y edificios. La Cruz Roja Iraní emitió una advertencia urgente: el aire es altamente tóxico, contiene hidrocarburos, azufre y óxidos de nitrógeno que pueden causar quemaduras químicas en la piel y daños pulmonares graves. Instaron a los ciudadanos a no salir de sus casas.
El costo humano que Washington no muestra
Detrás de las imágenes impactantes, hay personas. Más de 1.300 civiles muertos en once días de bombardeos . Entre ellos, al menos 194 son niños.
El caso más aberrante ocurrió el mismo 28 de febrero, el primer día de la operación. Un ataque con misiles contra una escuela primaria en la ciudad de Minab, al sur de Irán, dejó más de 170 víctimas fatales. La mayoría eran niñas .
Análisis satelitales de medios internacionales confirmaron que la escuela fue alcanzada durante bombardeos estadounidenses contra una base naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ubicada a menos de 200 metros del edificio escolar . La UNESCO calificó el hecho como “una grave violación de la protección que el derecho internacional humanitario otorga a las escuelas”.
En la provincia de Isfahán, once personas murieron en ataques contra talleres industriales y un club de equitación. En Líbano, el conflicto también se cobra vidas: 394 muertos en la última semana, incluyendo 83 niños, según el ministerio de salud libanés.
Lo que dijo Marco Rubio (y lo que no dijo)
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, admitió que Estados Unidos conocía de antemano los planes de ataque de Israel y decidió sumarse a la operación . “Obviamente, estábamos al tanto de las intenciones israelíes y entendíamos lo que eso significaría para nosotros, y teníamos que estar preparados para actuar como resultado de ello”, declaró Rubio ante la prensa .
Rubio justificó la decisión argumentando que Irán iba a responder contra objetivos estadounidenses. “Sabíamos que si Irán era atacado, y creíamos que sería atacado, vendrían inmediatamente contra nosotros”, sostuvo .
Lo que Rubio no dijo es que Irán había acordado un cese al fuego días antes de los bombardeos. Tampoco mencionó que el Consejo de Seguridad de la ONU no autorizó la operación. Ni que organismos internacionales como Unicef y la UNESCO condenaron los ataques contra infraestructura civil.
El conflicto se expande
Lo que comenzó como un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán se está convirtiendo en una guerra regional. Irán respondió con ataques con misiles y drones contra objetivos en Qatar, Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes, países que albergan bases militares estadounidenses .
En Baréin, un ataque con drones dañó una planta desalinizadora de agua, una infraestructura crítica en una región desértica. Kuwait reportó dos oficiales de frontera muertos y tanques de combustible dañados en su aeropuerto internacional. En Arabia Saudita, dos extranjeros murieron por impacto de un proyectil militar.
El precio del petróleo ya superó los 100 dólares por barril, alcanzando niveles no vistos en más de tres años. Si el conflicto continúa, los analistas advierten que podría llegar a 200 dólares.
Mientras tanto, en el oeste
Desde el conurbano, estas imágenes pueden parecer lejanas. Pero cuando el petróleo supera los 100 dólares, la nafta también sube en la estación de servicio de la esquina. Cuando las guerras interrumpen rutas marítimas, los precios de los alimentos también se resienten. Y cuando el mundo se incendia, la pregunta sobre qué tipo de humanidad queremos ser debería hacerse en todas partes, incluso acá.
Por ahora, en Teherán la gente mira al cielo y ve caer petróleo. En Líbano, familias duermen en las calles porque sus casas ya no existen. Y en las alcantarillas de la capital iraní, el fuego sigue corriendo como un río. Todo bajo las órdenes de Washington y Tel Aviv.


