El Gallo sacó adelante un duelo que se le había hecho cuesta arriba ante Racing de Córdoba y se trajo un punto de su áspera visita a Mendoza ante Godoy Cruz, unidades que le permitieron mantenerse como el único líder de la Zona A.
Por Ramiro Jara
El campeonato es sumamente largo y, pese a que trece jornadas no es poco, aún transita su recta inicial. No obstante, resulta difícil no destacar lo del Gallito, que, a base de sacrificio, empuje y buen fútbol, mira a todos desde arriba en la Zona A con 21 unidades, dos más que su escolta Colón. Y los golpes de visitante no tumbaron a un equipo que supo hacerse fuerte en el Nuevo Francisco Urbano.
El duelo ante Racing de Córdoba fue un cúmulo de emociones. A un primer tiempo con escasas ocasiones, distante de otros comienzos de partido de Morón, se le sumó un baldazo de agua fría para los de Otta: transcurridos apenas dos minutos de la segunda etapa, Ricardo Centurión aprovechó una pelota que quedó boyando en el área y definió de volea al ángulo.

Centurión festejó su gol con el “topo gigio” y fue blanco de insultos por parte de la hinchada
Pero esa tarde había lugar para más de un golazo: Santiago Kubiszyn recibió un pase de Cardozo y, pese a que estaba lejos, no solo del arco, sino también del área, no dudó: sacó un derechazo que fue letal para el arquero visitante y emparejó un partido que se estaba tornando complejo a los 12 del complemento.
Y fue el autor del primero quien participó en la jugada del gol del triunfo, porque su pelotazo al área fue recibido por Joaquín Libera, que metió un centro al medio que Juan Manuel Olivares empujó a la red para poner el 2 a 1.

El gol de “Juani” le dio el triunfo al Gallito.
En Mendoza la cosa fue distinta. Un partido de golpe a golpe, ante un equipo local necesitado de sumar para no perder su lugar en la lucha en lo más alto de la Zona A, y que supo pegar primero con el tanto de Axel Rodríguez a los diez minutos del primer tiempo. La visita lo emparejó con gol de Fagúndez de penal, pero el local, a los 39, volvió a subir al marcador de la mano de Pino.
Los de Otta salieron decididos a igualar el partido en el complemento, y el empate no tardó en llegar. Un remate de Olivares, a mitad de camino, fue capturado por Fagúndez y el uruguayo definió cruzado para sellar su doblete.


